Grunt y Grant

Grunt y Grant se observan con la desconfianza del que cree que va a ser víctima de un atraco. Desde la distancia no habría porqué sospechar nada. Dos hombres que caminan con porte elegante, conectados por sus trajes de cachemira y sus corbatas discretas, casi deberían de hacerse un guiño al encontrarse: una media sonrisa, una ligera reverencia, un mutuo aprecio por el brillo de sus gemelos. Algo así. Grunt y Grant tienen, sin embargo, motivos suficientes para ser cautelosos: dos hombres trajeados cruzándose en las arenas del desierto no es algo habitual.

Finalmente, en un lugar donde solo hay arena y dos dunas se unen, Grunt y Grant se encuentran frente a frente. Grant observa a Grunt. Grunt escruta a Grant. Grant carraspea incómodo, tratando de mantener el porte. Lo hace con un sonido similar a “grumpf” que a Grunt le suena a “grunt”. Sintiéndose identificado con la onomatopeya, Grunt da un respingo y comienza a hacer gala de una educación automática, habitual en cualquier otra circunstancia: Seguir leyendo “Grunt y Grant”

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Grunt y Grant